Monday, January 07, 2008

Bienvenido

Casi me convencen. Estaba a punto de pensar que tenían razón. Conceptos como " a veces esta bueno estar mal", "nunca uno esta bien del todo", "no elegimos como nos sentimos" y bla bla bla... empezaban a rondar por mi cabeza, inundando mis pensamientos. Pero, gracias a Dios, puedo decir que no lo lograron. Si, sin duda no me convencieron. Faltaba poco para escucharme decir "tenían razón" pero parece que mi terquedad, por primera vez en la vida, me jugo una buena pasada. No podía tolerar terminar el año de manera negativa, con ideas que nada tienen que ver con mis valores y con lo que yo creía hasta ahora. Opté por tranquilizarme, por parar un poco, hacer modificaciones en mis itinerarios y cambiar por un rato mis costumbres. Cambie un pasaje, y compré otro hacia un destino que hasta ahora no conocía. Esta bueno cambiar de aire de vez en cuando, abandonar hábitos para ver lo desconocido, para saber, por nosotros mismos, si nos estamos perdiendo de algo o si lo anterior bien vale la pena. Vaya sorpresa que nos puede tocar cuando menos lo imaginamos.
Tengo que reconocer que no fue un año fácil. Hasta ahora venia esquivando los problemas, o los problemas me iban esquivando a mi... no sé... pero de verdad no estaba acostumbrada a transitar por periodos en los que uno no sabe que siente o que le pasa. Jamás había dudado de mi estado de animo, sabia reconocer fácilmente lo que me gustaba y lo que no me gustaba, podía afirmar cuando estaba bien o mal, y no había tenido necesidad del consejo de nadie. Pero este año fue diferente. No puedo decir que fue malo porque, sinceramente, estaría mintiendo. Prefiero catalogarlo como especial. Cargado de emociones fuertes, inesperadas y poco precisas. Con personas transitorias, fáciles de reconocer, que se quedaron con el 2007 y con un papel determinado. Con un balance distinto, largo, detallado y con una enseñanza que sin dudas marca algo.
Había llegado diciembre y con este último mes, un sin fin de preguntas que me estaban convirtiendo en la clase de persona que detesto: insegura. Pero no hablo de inseguridades propias, hablo de la inseguridad que me trasmitía lo ajeno. En mi casa, en mi trabajo, en mi vida personal, en mis amistades y en lo cotidiano me había empezado a relacionar con personas que disfrutaban de la miseria. Los pesimistas. Los que hablan de si mismos todo el tiempo, "yo, yo y yo" y traen al presente los problemas que tuvieron desde los 2 años de edad. Las victimas. El tipo de persona que le gusta que le acaricien el lomo buscando consuelo y complicidad en sus penurias. Empezaba a ver la realidad con un gris que no me gustaba nada.
Pero cuando uno menos se lo imagina, cuando estamos a punto de conformarnos con lo que no queremos o no es lo que esperamos aparece la OPORTUNIDAD. La oportunidad para cambiar lo que no queremos y elegir como queremos estar. Mi terquedad hizo que le de una nueva oportunidad a mi año especial, remover todo lo que me paso, rebuscar en los últimos momentos para RESCATAR LO POSITIVO, para ver que no todo es TAN GRAVE. Que a veces tendemos a dramatizar las cosas y a creernos nosotros mismos nuestros propios dramas. Me convencí de saber lo que quería, cuando simplemente NO SABIA QUE ES LO QUE QUERÍA y eso no lo podía aceptar. Fue entonces que decidí no darle importancia a lo que por fin creo que no merece mi atención y dedicación. Cambiar, aprender de los errores y mejorar. Aceptar "me paso esto, es así, no se puede modificar" y ver con esta aceptación que puedo hacer para que no me moleste mas. Y, para mi propio asombro, poco a poco la realidad se fue transformando. Tal vez influiste, o tal vez no. Abrirnos otra vez a la aventura de conocer nueva gente siempre trae aparejado sensaciones raras, y esas sensaciones están buenas, aunque sea hace poco tiempo las rescatas y las incluís en el balance aunque hayan aparecido casi al final. Pero cuando por fin dejas de buscar algo determinado, cuando por fin entendes que las cosas buenas llegan solas y tan fácil que hasta uno mismo se sorprende de lo feliz que te pone porque uno vuelve a reír a carcajadas como me gusta reírme a mi. Lo malo que pasamos con terceros o situaciones se va corriendo a un segundo plano, empezas a dejar de lado la bronca, rencor o sentimiento negativo para empezar a ver todo con la mirada de "y bueno... paso por algo, y ese algo es esto, y ese esto ME ENCANTA, porque si no hubiese pasado aquello no tendría esto". Y es ahí cuando el año nuevo nos viene bárbaro, para elegir que llevamos con nosotros a otro capitulo de nuestra vida y cerrar lo anterior, erradicarlo con lo que no nos sirve y hacerlo bien... con un cariño, un mensaje o unas palabras que nos dejen en paz a nosotros mismos.
Y yo elegí estar bien, no solo por mi si no también por respeto a todo lo bueno que forma parte de mi vida. Y entonces el color gris se fue transformando en un color mas divertido y esta bueno saber que la vida te sorprende y de repente aparece de la nada gente que ahora también te acompaña, concordando con lo que queres para vos y crees importante, haciendo que te rías cuando te acordas de cosas caminando sola por la calle porque simplemente piensa que reírse es la mejor manera de vivir. Y a esas personas son sin dudas a las que le digo BIENVENIDOS A MI 2008!

Sunday, December 09, 2007

Mi plan final

Estábamos en el medio de un partido de polo que poco me interesaba. Aplaudía cuando el grupo de gente que estaba conmigo lo hacía. Solo tenia en claro que tenia que apoyar a Ellerstina pero, sinceramente, si ganaba La Dolfina me daba igual. Me llamaba mas la atención las bandejas de comida, que llevaban los mozos que te trataban como una reina, que el partido en si. Dios! que rico que estaba todo. Otra cosa que me distraía era la vestimenta de la gente, algunos vestidos como si se tratara del casamiento de una hija. Hay personas que confunden el concepto de elegancia con extravagancia. En fin, era un buen programa. Me encontré con amigos y gente que hace mucho no frecuentaba, comí rico, y aprendí un poco más de un deporte que no me apasiona tanto pero que, al menos, es atractivo para ver.
No sé si fue en el chukker 6 o 7, da igual, que mi amiga empezó a relatarme, como buena mujer decepcionada, todo lo relacionado a su última relación fallida. Estaba con una expresión tan triste, que no me importaba darle mi oído por un rato. Ni bien terminó la primer oración, con respecto a su desamor, yo ya había elaborado mi sentencia sobre algo que, a mi entender, era obvio. Pero como no sirvo para decir las cosas sin anestesia y tal vez herir a quien no quiero, esperé a que termine el cuento para así ir elaborando, mentalmente, una manera de exponer mi juicio con algún tipo de adorno para un oído lastimado. Al ver que con cada cosa que escuchaba empeoraba mi sentencia, decidí callarla alegando que no se preocupara y disfrutara de un día como hoy en un lugar lindo, comiendo rico, y en compañía de amigos. Esa persona no se merecía importancia ni identidad en su vida. Pero, para mi sorpresa, mi comentario desembocó en otro comentario que me dejó pensando más de la cuenta; "Me mata que vos siempre te pones feliz de nada".
En el último tiempo me dijeron algo así 3 veces, y también en ese entonces me dejaron pensando. Cuando me lo dicen, ¿Lo consideran algo bueno o algo malo? y lo que es peor, ¿Yo considero que es realmente así? Ya en mi casa, después de haber visto el famoso gol de oro, la entrega de premios, saludado a quien me interesaba y comido de cuanta bandeja se me cruzaba me puse a reflexionar sobre esa afirmación.
Tengo que decir que no me considero ser una persona que le gusta estancarse en un sentimiento. Lloro poco y, cuando lo hago, espero que sea por algo que bien valga la pena. Me gusta transitar por la tristeza y no erradicarla de mi vida, pero anheló y hago todo lo posible, para que sea algo rápido y fugaz. Me alejo de las personas que no saben reír y son inseguras. Es más, si me pongo a pensar la mayoría de las personas que conozco y se quedaron al lado mío son aquellas que me hicieron reír. Las que saben apreciar y disfrutar de los momentos simples que nos da la vida todos los días, que luchan y pelean por lo que quieren para si mismos. Odio el lamento de lo que pudo haber sido y los arrepentimientos del pasado. No me conmuevo frente al "quiero y no puedo", porque considero que uno puede hacer lo que quiere y elige siempre.
Si, sin dudas, soy una persona que elige y quiere ser feliz. Cuento con la inteligencia suficiente para frenar y eliminar lo que no me gusta y no me hace bien. Trato de perdonar, aunque a veces se me hace difícil o me duela, porque también busco el perdón de los demás frente a mis errores. Me doy el lujo de soñar a lo grande y proyectar un futuro cargado de cosas buenas. Pienso en éxitos personales y mis ambiciones profesionales. Me lo permito, es mi cabeza y yo soy dueña de mis pensamientos. No hay día que no agradezca lo que tengo. Obviamente hay veces en que querría algo mas o cosas que todavía no alcancé, pero esos deseos no me nublan el panorama o tapan lo que hoy poseo. Disfruto lo que tengo, y espero con ansias lo que yo se que puedo lograr y pienso que merezco.
¿Por qué no voy a ser feliz? Si me regalaron una familia divina, que cuido y valoro un montón. Logré armar un grupo de gente que esta tan adentro mío, que se que los voy a llevar a lo largo de mi vida siempre. Me siento querida. Me alegra ver los éxitos ajenos y disfruto cuando mis seres queridos tienen lo que se merecen. Tengo la oportunidad de estudiar lo que quiero y trabajo divirtiéndome. Y no, no entiendo a quien elige la lágrima en lugar de la sonrisa. No comprendo a quien se estanca en un historia, en un fracaso o en algo banal. No tolero que las personas acepten y no traten de cambiar lo que les hace mal.
Digo todo esto, sabiendo que me caí mil veces y teniendo en claro que me voy a caer mil mas. No espero la vida color de rosa, y encontrar la perfección. Quizás porque entiendo que esas imperfecciones son las que nos hacen diferentes y hacen atractivos nuestros días. Me gusta pensar que voy a tener un montón de NO en el camino, y que yo voy a tener que dar todo de mi para convertirlos en un SI.
Perdí seres queridos, me confundí en mis juicios a terceros, hice cosas de las cuales no estoy orgullosa, me decepcionaron, me choqué con piedras de gran tamaño, no fui siempre una amiga excelente y tampoco voy a serlo. Seguro que, mas de una vez, actitudes mías lastimaron a otros. Pequé de ingenua y me lastimé, para después darme cuenta con un simple click y con un comentario hiriente que no valía la pena. Aposté doble, pedí otra vuelta y no siempre me fue bien. Pero aun así, elijo volver a confiar y a no cerrarme a nuevas experiencias, trato de levantarme bien. De ver el lado positivo a las cosas, de no quedarme ni acumular broncas, de aprovechar las oportunidades y nunca censuro las posibilidades de desear.
Algunos días se me hacen mas fáciles que otros, algunas situaciones las supero mas rápido que otras, me cuesta creer en las malas intenciones de la gente y tal vez recibo un golpesito extra por ello, pero nunca dejo de tratar y de querer alcanzar lo que quiero para mi. Reflexiono cada paso que doy, y cada capitulo de mi vida. Y no lo hago por deporte, sino porque se que de esos pasos salen las enseñanzas y las mejores experiencias. No hay fin de año que antes de levantar la copa no haga mi lista mental de las cosas que quiero lograr el siguiente año y las cosas que se que se que están mal en mi y tengo que cambiar.
Quizás ante la mirada ajena, yo soy feliz de la nada y con muy poco, pero para mi ese nada o "muy poco" es MUCHO. Ese nada… es el rejunte de mis afectos, de mis experiencias, de mi historia, de mis miedos, de mis ganas, de mi vida y de lo que esta por venir. Y tal vez soy naif, quizás soy mas soñadora de lo que esta permitido y en 10 años mi visión de la vida y lo que debería ser cambia radicalmente y encuentro en el lamento una salida fácil para no tratar de mejorar, pero hoy no me lo permito… HOY TENGO MEJORES PLANES.

Friday, November 30, 2007

Mas allá de todo.

Existen lazos entre personas que son inquebrantables. Esa clase de amores que no tienen ecuación que descifrar porque simplemente "son...". Por mas que haya problemas, diferencias, situaciones difíciles que atravesar, terremotos u océanos de distancia nunca cambian. No hablamos de una parte de tu vida, hablamos de una parte de nosotros mismos. Y ese es el lazo que siento y me une con mis hermanos. Tengo dos. Soy la mas chica. Como dice mi mama "el último regalo". La que tuvo la oportunidad de crecer con dos ejemplos más. La cuidada, la que rodeaban para protegerla de las cosas malas que siempre uno tiene alrededor. Sin lugar a dudas, mis hermanos influyeron en lo que hoy soy.
Mi hermano más grande me lleva 10 años, y es unos de los hombres de mi vida. Una verdadera persona y un gran amigo. Sincero, callado, y siempre sonriente va caminando ayudando y dando una mano a quien lo necesita. De chica tengo infinitos recuerdos de las bromas y juegos que hacía conmigo, fui como su play móvil de carne y hueso. Me hacía la vida imposible, pero siempre terminaba sacándome una sonrisa. Hoy, de grande, me escucha. Es un buen oído, aunque a veces tengo la sensación de que le agarra ese "no sé que" al darse cuenta de que no soy mas la chiquita que iba al colegio con la pollerita y la mochila. Se preocupa por mi y lo que siento... pero lo mas importante es que me lo hace notar. Esta ahí. No solo para mi, si no para todos sus afectos. Hoy lo veo casado, llevando adelante una casa, haciendo feliz a la mujer que eligió y me agarra una sensación de orgullo muy placentera. Me inspira admiración. La vida siempre parece que le sonríe, será porque él siempre le sonríe a la vida. Positivo como él, pocas personas hay. Y no creo que haya sido fácil, si me pongo a pensar que siendo a penas un chico se quedo como único hombre de familia con tres mujeres. Es puro relax, tanto que aunque tenga su casa en obra o patas para arriba igual te invita a comer o a tomar unos mates. No tiene drama ni intereses encontrados.
Mi hermana, por otro lado, con los casi 7 años de diferencia entre su edad y la mía es una mujer que adoro. Diferimos en la mayoría de las cosas. A veces siento que somos el agua y el aceite. Ella tan pasional, y yo muchas veces tan racional. Elige vivir el día a día. Gasolera como ella sola puede ser, pero una amiga como pocos saben ser. Un pajarito a la hora de sensibilizarnos y una leona a la hora de enojarse. Si, sin dudas, mi hermana salio polvorita. Vino a este mundo en un embase chiquito pero creo que llegó para hacer cosas grandes. Puro impulso, hace y deshace historias, modificando su camino a medida que lo transita. Ella va resolviendo las cosas cuando se le presentan, cero estructura, bien al revés mío. Un día se levantó siendo el mejor promedio de economía en la facultad, y al otro siendo actriz. Un año fue Laura Ingalls viviendo en el campo, y despues a viajar por Europa con una valija y un sueño que alcanzar. ¿Cómo no quererla? Si cuando empieza algo lo hace con una ilusión y una sonrisa que son pura adoración. Sin caer en la comodidad, siempre busca la felicidad. Ella cocina, yo pido delivery. Ella quiere salado, yo siempre voy a lo dulce. Ella ensucia, yo limpio. A la hora de vestirse, ella crea e inventa mientras yo voy a lo clásico y armado. Pone una tela sobre este sillón, un florero acá y un portarretrato allá y te decora cualquier ambiente. Yo soy una negada para eso, voy directo al blanco o al negro y la admiro por su talento. Me mira y/o me escucha y sabe lo que me pasa, lo que no me pasa, lo que quisiera que me pase. Ella es bien distinta a mi, pero la gente saca en seguida que somos hermanas. Tenemos los mismos gestos y herede todos sus tics con el pelo. Somos diferentes, pero unidas para siempre. Ella sabe que estoy.
No tengo palabras para describir lo que siento hacia ellos. El verdadero reflejo de un amor sin condiciones. No se exige nada a cambio, solo abrazos y palabras que reconfortan. Estoy feliz de poder contar con ellos. Me hacen sentir que nunca voy a estar sola. No importa lo que pase, ni en cuantas cosas diferimos, no importan sus errores ni tampoco importan los míos. Son relaciones en las que uno no juzga, no apunta con el dedo los errores, simplemente se aceptan. Es la clase de amor y de relación que te hace creer en lo linda que es la vida y en lo afortunados que somos si cuidamos la familia.

Tuesday, November 20, 2007

Puntos medios

Hace un tiempo atrás una persona, que yo considero muy sabia e importante, me dijo que la pregunta fundamental que debemos hacernos todos los días para encontrar la clave de la vida se hace en el momento en que abrimos los ojos. Aunque sea una hora tediosa e incluso sea el momento en que lo único que pensamos es en los últimos 5 minutos que tenemos para revolcarnos en las sábanas antes de empezar una jornada laboral, uno siempre tiene que hacerse la pregunta que decide, aunque sea por el día, que clase de persona quiero ser: ¿Cómo voy a elegir mirar el vaso de mi vida hoy, medio lleno o medio vacío?

Quizás para mucho estamos hablando del cliché mas ordinario y banal del que se puede escribir, pero aseguro que eso no le resta importancia. Marca una tendencia, decide que imágen le voy a dar al resto, elige la manera en la que me voy a sentir hoy… una persona triste o una persona contenta.

Todos tenemos problemas, mañas, cosas que pulir y cosas que mejorar. Desconfío de la gente que siempre dice que esta bien y que lo único que hace es mostrar una sonrisa radiante, mientras jura que su vida es perfecta y después llega a su casa, apoya la cabeza en la almohada y se deja llevar por la melancolía y el tedio de mentirse a si mismo. Pero también existe la contracara de esta especie. Las personas que viven ligadas a los problemas. Esas que nunca jamás pueden decir y admitir un estado de felicidad. Viven ligando su existencia a los peros. Para estas personas nunca existe la satisfacción de una totalidad. Creo que hasta invocan sus propias desgracias. Cuando están a punto de dar un paso importante, ya de antemano piensan que les va a salir mal. Cuando las cosas se complican tiran la toalla a un lado, alegando que era obvio que iba a pasar. Miran de afuera para afuera, nunca para adentro. Observan y anhelan los éxitos ajenos, olvidándose de la lucha por los propios. Desearían ser diferentes y poder cambiar, pero esa diferencia implica valentía, y esto se vuelve muy complicado para ellos ya que implica esfuerzo. Si del primer grupo dije que desconfió, del segundo simplemente huyo.

No se bien en donde escuche o leí la expresión que dice que las personas son sus propias elecciones. Sin querer meterme en el terreno del destino y los caminos marcados, puedo decir que de entrada ya existe una tendencia en nuestra vida. Nacemos con facilidades, que luego queda en nosotros trabajarlas y pulirlas pero que ellas, a su modo, van trazando un línea que tendemos a seguir. A su vez también tenemos la posibilidad de aprender. Con esto quiero decir que si no nacemos con la naturalidad o el don para ciertas cosas, esto no significa que no las podamos adquirir mediante el esfuerzo.

Vivimos rodeados de posibilidades y oportunidades para cambiar lo que no nos gusta y adquirir lo que queremos. Todos los días tenemos ese minuto en que podemos terminar con eso que tan angustiados nos mantiene o seguir haciendo caso omiso a los sentimientos que tenemos por delante. Elegir no despegarnos del pasado, trayendo con nosotros el dolor y el rencor que nos quedo de alguna frustración y arrastrarlo con nosotros a nuestro futuro u optar por vivir el presente y los riesgos que esta elección implica en la vida de todos nosotros. Transformando lo malo en algo bueno, rescatando las cosas que podemos cambiar. Somos dueños de nuestras decisiones pero también de nuestros sentimientos.

Hay quienes dicen que una persona se mide por como se levanta, no por como cae. No sé si quienes lo dicen se pueden llamar a si mismos sabios, pero yo difiero totalmente de esta expresión. Una persona debería medirse por cuantas veces se cae. Porque para caernos hay que jugarnos primero, hay que juntar valor y apostar. Forma parte de nuestra estrategia de juego, forma parte de la partida de la vida. Pedir otra carta, duplicar nuestras apuestas, arriesgar todo a un color. Nada de puntos medios. ¿Ya dije que odio los matices? Caerse significa comprar. Yo compro algo que puede salir mal o bien, como todas las cosas que nos pasan y vivimos. Pagó otra ronda, otra pregunta, otra respuesta y otra cuenta pendiente. Si, no hay dudas… las personas se miden por cuantas veces se caen, porque eso marca la tendencia de cuanto uno experimentó en su vida, marca los recuerdos, marca la experiencia y ayuda, al final del camino, a encontrar los éxitos que uno espera para si mismo.

Monday, November 05, 2007

El viento no se lleva las palabras.

Son pocas las cosas que me enojan. Generalmente trato de no hacerlo. Voy aprendiendo a ser tolerable. Trato. A veces se me complica, pero nunca dejo de intentar. Una vez me dijeron o escuché (no sé muy bien) que había cosas que no tenían explicación. No sé si soy cabeza dura, pero creo que eso es una equivocación. A mi entender, todo tiene un porque y una razón. Lo que sucede es que son pocas las personas que se detienen a pensar, a replantear y a sacar conclusiones. Cerramos, abrimos y cerramos en un tiempo vertiginoso. Vivimos jugando al "acá no paso nada" y las personas que paran para espiar, sacar las moralejas y aprovechar las experiencias se convierten en la gran minoría. Y seguimos así, como si nada, repitiendo errores y culpando a lo "inexplicable".

En nuestra vida necesitamos filtros. Nuestras preguntas, nuestros actos y comportamiento, son un continuo examen a las personas que nos rodean. Elegimos a quien obviar, y a quien conocer. Esto esta directamente relacionado a lo que queremos para nosotros. A veces somos tan injustos que el juicio y/o sentencia que hacemos sobre una persona dura lo que tardamos en parar un taxi. Sin embargo no pienso que esto este del todo mal, ya que no podemos tomarnos el tiempo de conocer a todo el mundo. El problema viene cuando nos equivocamos en nuestros juicios. Cuando le damos lugar a lo banal, aunque también crea que las equivocaciones traen las mejores lecciones. Pero... ¿A qué viene todo esto?

"Las apariencias engañan". Frase conocida, pero también muy real. ¿Cuantas veces compramos eso que en las publicidades o con el envoltorio se veía tan espectacular y, cuando llegamos a casa, no era más que una simple pavada? ¿Quien no conoció una persona que creyó especial, regia, divina y que un día se dio cuenta que era mas común que corriente? Todos, absolutamente todos pasaron alguna vez una situación así. Todos tenemos mascaras (chiquitas) que cuidan y preservan lo que no quiero mostrar socialmente. Tenemos secretos, cosas y algo que se llama privacidad que cuidamos con uñas y dientes para que no sea expuesta. Y no esta mal ya que, como dije antes, nosotros elegimos a quien hacer parte de eso que queremos que el mundo no vea. Problemas tiene la gente que quiere forzar esa entrada a la privacidad del otro, hurgar por anécdotas o pasados que no le pertenecen. Para mi existen tres maneras de abrirse a una persona, la primera es gracias a el tiempo, la segunda es gracias a la percepción (sentir la buena madera de otro) y la tercera es por equivocación.

Una mascara esta bien, un disfraz: NO. Disfrazarse es mostrar algo que no es. Mostrar lo que no es, es mentir. La mentira es algo que me enoja. El engaño es algo que me decepciona. Decir algo que no es cierto con fines egoístas, actuar un papel como si estuviésemos en un teatro, obviar la sinceridad para conseguir algo determinado, pretender, ocultar, emboscar y la mentira (no piadosa) me descoloca. No la entiendo, me hace sentir ingenua. Creo que las personas mienten para conseguir tapar inseguridades. Una persona segura de si misma y de sus actos no necesita mentir ni actuar un rol determinado. La mentira no sólo goza de un prestigio negro, sino que desprestigia al que la ejerce, y lamentablemente en estos casos no existe ningún tipo de excepción.

Estoy escribiendo sobre el disimulo para propio beneficio, el engaño deliberado. La mentira que viene de la mano del egoísmo. De las mascaras que se convierten en disfraces. Aunque crea que las mentiras muchas veces dicen más de lo que uno se imagina, ya que estas te dicen lo que las personas quieren ser y no pueden. El que las dice intenta que sus palabras transmitan una determinada impresión de sí mismo, la creación de esa impresión es su objetivo y lo que le da sentido. Su intención es dar al oyente una falsa impresión de lo que pasa por la mente del hablante. Y esto, para mi, es lo mas bajo que alguien o vos pueden caer.

Adicional a todo, una mentira conduce a otra y después, cuando esta secuencia de información se nos escapa de la mano, el conocimiento de la verdad por parte de los involucrados resulta en una situación peor que si hubiéramos dicho la verdad desde el principio. Y usualmente siempre nos arrepentimos después. Uno trata de ocultar la verdad, trata de mentir, y hasta es capaz de creerse las propias mentiras que dice, pero siempre siempre alguien habla.

Mi tolerancia hacia las personas que ejercen este patrón es normalmente muy chiquita, y a menudo sólo necesito encontrar una mentira para que esa persona ya no sea de mi confianza. Esto por supuesto es moderado por la importancia del hecho. ¿No es mucho mas fácil ser sincera? Considero que tengo un mecanismo de autocensura que me hace callar antes de dañar, pero nunca engañar. No puedo mentir para complacer a la gente, prefiero el silencio. No me sale, y menos con la gente a la que estimo.

Igual debo reconocer, y supongo que les pasara a muchos, que la mentira en si no es lo que mas indigna. Lo que trae aparejado es lo que verdaderamente irrita. Decepción. Me enojo con este sentimiento, porque para que yo me decepcione tuve que haber puesto expectativas en algo y haber confiado primero. Y como nosotros mismos elegimos en quien confiar, no puedo negar que la equivocación inicial fue mía. Es acá donde me vuelvo vanidosa, el momento en que me enojo, y también el momento en que me doy cuenta de que con nuestros filtros y sentencias muchas veces nos equivocamos.