Monday, August 14, 2006

Son pocos y valen mucho

Existen personas que pasaron por nuestra vida sin darnos cuenta. Existen personas que estuvieron y que alguna vez las creímos importantes, y hoy no están más y no son más que un vago recuerdo o una experiencia, o lo que es peor un simple momento. Existen personas que de las que ni memorias tenemos. Existen personas que nos dejaron enseñanzas, moralejas, o huellas que vamos a llevar siempre con nosotros, pero que las circunstancias de la vida hicieron que como llegaran se fueran, y que hoy simplemente no están más, y ya no contas con ellas. Pero, gracias a Dios, existen las personas que estuvieron, están y estarán siempre, sin excepción, con nosotros.
Compartiendo tu camino, compartiendo tus alegrías, compartiendo tus tristezas, compartiendo tus éxitos y compartiendo la vida. Se convirtieron en tu apoyo, en tu confianza, en tu seguridad y en tu sexto sentido. Los dejaste entrar tanto en tu vida, en tus cosas y contribuyeron tanto a tu felicidad que hoy sos una parte mas de cada uno de ellos. Quizás a varios los conozcamos desde hace muchos años, puede ser que te hayas criado con mas de uno, o quizás los conociste hace mucho menos pero su paso por tu vida hizo tanto ruido que ya ni te acordas del tiempo. Esas personas que están, no importa la hora, no importa el lugar, no importa el por qué... siempre podes contar con ellas. Los que no te exigen nada a cambio, los que no esperan nada a cambio. Los que son sinceros, dicen las cosas sin tapujos, sin mentiras, te miran, te dicen lo que piensan y sienten, sin obviar o suprimir. Con los que no conoces la decepción, porque jamás harían algo que te lastimaría, y la razón es tan simple como increíble, ellos te quieren...
Son tus amigos, de los que habló, son mis amigos por los que escribo. Son los afectos, las personas que no te impusieron nunca, sino que vos las elegiste para formar tu círculo de confianza. Las personas que separaste de tu vida social, para hacerlos entrar a tu mundo, a tu historia, a tus anécdotas, a tus sueños y a tus proyectos. Las personas que sobreviven al tiempo. Las personas que conocen tus gestos, tus sonrisas, tus días malos, tus días buenos. Las personas con las que no necesitas palabras para expresarte, solo basta la mirada para que te acompañen.
Las personas que llegan a tu casa y te la dan vuelta en un instante con la confianza de un hermano. Ellos te miran y no dudan en decirte lo mal que actuaste, pero tampoco dudan en felicitarte por las metas que alcanzaste. Te suben el animo, y te recuerdan todos los días que las personas no están solas, que uno puede elegir vivir solo, uno sobrevive a la soledad, pero... ¡cuanto mas feliz es uno acompañado! Que alegría y confianza me da saber que cuento con un grupo de gente que nunca me va a dejar sola. Desde travesuras infantiles, hasta la perdida de un ser querido, ellos estuvieron siempre ahí, siguiendo tus pasos. Con ellos, te animas a hablar del futuro, con el color con que lo quieras expresar, no te dan vergüenza ni tus proyectos, ni tus sueños, aun siendo conciente de los excéntricos que pueden parecer, con ellos este todo bien.
A Jorge Luís Borges cuando le tocó hablar del tema rescató la gran ventaja que tiene la amistad: "el amor exige continuos milagros, exige reciprocidad. Si uno deja de ver a una persona por unos días se puede llegar a sentir muy desdichado. En cambio, la amistad puede prescindir de la frecuentación, es algo mas intenso".
Ellos se pueden separar por diez años, y encontrarse en un café de nuestra Buenos Aires y se van a mirar, y van a comprender que para un amigo, el tiempo es un instrumento que se toca aparte, tiene música y letra propia, en cambio la amistad verdadera esta ahí, intacta, siempre con la misma melodía.

Thursday, August 10, 2006

El silencio: fácil de interpretar, dificil de tolerar.

El silencio como mensaje, el silencio como salida, el silencio como costumbre, el silencio como refugio, el silencio como esperanza, el silencio como adiós y el silencio como un "te quiero". Depende quien, depende como, depende cuando, el silencio se puede interpretar de muchísimas maneras, formas y posibilidades. No hay que ser sabio ni inteligente para poder admirar y entender un silencio...
La falta de palabras, la falta de miradas y la falta de gestos pueden ser tan valederas como un monologo de un millón de palabras. El silencio como herramienta ante una determinada situación puede ser más útil que el arma de la retórica. Para interpretar un silencio simplemente hay que optar entre ser positivo o negativo. Dos polos, dos opciones. Cuando se rompe una comunicación, o se elige terminar un dialogo, sobra incertidumbre y hay escasez de afirmaciones. Depende de uno como tomarlo, como elegirlo, o como aprovecharlo.
La inteligencia juega otro papel fundamental frente al silencio, no para interpretarlo, sino para vivirlo. Elijo vivirlo alegremente, como algo que tuvo que ser así, porque simplemente así fue, o elijo vivirlo lamentándolo, olvidándome de lo corta que es la vida, y creyéndolo un error.
Existe el silencio para huir, para no enfrentar algo que simplemente no quiero enfrentar. Existe el silencio para calmar, para fluir, para seguir. Existe el silencio de la inmadurez. Existe el silencio inteligente, simplemente no tengo nada extraordinariamente bueno para decir como para superar este silencio increíblemente bueno. Existe el silencio para pasar a otra cosa. Existe el silencio porque te quiero y existe el silencio del no te quiero mas. Para elegir ser positivo o negativo frente a este suceso simplemente hay que entender su por qué, entender el momento, entender si era necesario o no. La mirada que uno tiene sobre esto, es la mirada que uno elije tener. Puedo ser positiva y pensar que por fin entendí el proverbio hindú que dice "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio". Quizás algún día se revierta la situación y haya palabras que merezcan ser más respetadas que este irremediable silencio.

Ayer, me despedí...

Ayer elegí sacar del camino las cosas que no me hacían bien. Las cosas que uno al estar acostumbrado les cuesta sacar del medio, pero que tarde o temprano hay que sacarlas (o correrlas un poco) para poder seguir avanzando. Dediqué horas a este trabajo, a esta reflexión y pensar las consecuencias de mi acto, pero me decidí a hacerlo y ayer me despedí.
Les dije "adiós" a aquellas cosas. Empecé con mi manía de comerme las uñas, esto puede parecer algo inofensivo pero me di cuenta de que realmente no es así, se convirtió casi en una adicción que no podía controlar. Ante cualquier cosa que me ponía un poquito nerviosa empezaba a mordisquear mis uñas, a tal punto de que comencé a lastimarme los dedos, ni a hablar de lo mal que quedaban estéticamente. Después proseguí despidiendome del café, pero no de cualquier café, me despedí del café nocturno. Antes de irme a dormir tenia el vicio de prepararme un café todas las noches, aun sabiendo que el café me impedía dormir bien y hacía que me quedara horas en la cama dando vueltas pensando en no sé que. El problema era que nunca antes había asociado que me si me tomo un café para levantarme, como voy a pretender tomarme un café para dormirme, pero bueno son esas cosas obvias de las que uno se acuerda tarde. A continuación, decidí despedirme de varias canciones que tenía archivadas en mi computadora. Hay música que para lo único que sirve es para que revivas cosas del pasado, o para trasmitirte mensajes de culpa, nostalgia y tristeza. Así que opté por eliminarlas y a continuación grabé canciones mas alegres, con mensajes mas esperanzados. Después se me ocurrió pasar a mis cajones. Ay... ¡Cuantas cosas para despedir tenía en esos cajones!, desde ositos hasta cartitas. Debo reconocer que fue un momento emotivo, ya que primero dediqué mi tiempo a mi caja de recuerdos, esas cartas, esas fotos, esos dibujos que uno tiene guardados de años atrás que sirven para empujar el pasado consigo. Por supuesto que hay cosas de las que no pude deshacerme, pero había otras tantas que elegí archivar, y dejarlas bien archivadas. Estoy convencida de que si esas cosas eran realmente importantes, es suficiente con que las tenga en mi memoria. Con las cartas que archivé, archivé una historia. Con las fotos que archivé, archivé una cara. Con los dibujos que archivé, archivé una memoria, y así nada mas, fui archivando distintas étapas de mi vida. Antes de deshacerme de mis agendas de años anteriores, me dediqué a darles una última lectura... ¡que distinta y que igual que soy a la chica de años atrás! Por cada frase que escribía, revivía una sensación, como si el tiempo no hubiese pasado. Me costó, pero decidí tirarlas, ¿con qué motivo seguir teniéndolas? para qué saber que estaba haciendo el 28 de junio del 2000, si lo importante es vivir este 28 de junio, este hoy...
Sucesivamente y en las horas siguientes, me fui despidiendo de diferentes manías, diferentes rituales y diferentes costumbres como, por ejemplo, subir a mis perras a mi cama y usarlas como bolsitas de agua caliente, ignorando que estuvieron en la calle y que se revuelcan por lugar que encuentran, asi durante mucho tiempo mas me fui despidiendo y cambiando diferentes cosas. Hasta que me tocó despedirme de él. Fue sinceramente lo que mas me costó. Fue lo que más pensé, lo que más cuestioné, y lo que más anhele. Pero lo dije y lo hice. Lo pensé y lo reflexioné. Lo sentí y lo actué. Me despedí mentalmente, deseándole lo mejor, pero simplemente opté por desprenderme de su recuerdo, ante la nueva oportunidad que me presentó la vida, opté por terminar mi momento de reflexión, opté por concluir mi momento de duelo. Opté por despedirme de él, pero no de lo que viví. Ya mas fuerte, mas entera, opte por olvidar la historia, pero nunca, jamas, la metafora. Pobre, él ni enterado esta de que me despedí o ¿si?... ¿lo sentirá?, ¿será cierto que algunas personas sienten los sentimientos de las otras personas sin una comunicación de por medio? Ojala no se haya despertado por mi culpa, tenía una voz de dormido... pero bueno, fue mi manera de decirle "chau, me voy... que duermas bien"

Monday, August 07, 2006

Estamos como estamos

El estado de ánimo de las personas varía constantemente. A veces estamos bien, a veces estamos mal, a veces estamos tranquilos, a veces estamos nerviosos y a veces simplemente "estamos". Este estado de ánimo es el que nos hace hacer una revisión completa de nuestra vida, porque en ese periodo de tiempo, en que nos sentimos asi, es cuando mas sentimos la carencia de algo, y lo que es, mas complejo aun, es que no sabemos que es lo que estamos carenciando. En esos momentos, no nos animamos a clasificar nuestro estado de ánimo con ningún adjetivo, ni de ninguna manera, porque no encontramos la palabra justa para explicar como nos sentimos. Estamos bien, porque no tenemos nada por lo cual estar mal, y estamos mal porque no encontramos ninguna cosa por lo cual estar bien (aunque las tengamos). En esos momentos nuestra vida transita un periodo de reflexión, porque contentos no estamos, y es como queremos estar, entonces dedicamos nuestro tiempo a pensar en como llegar a nuestra felicidad. Qué es lo que le falta a nuestra vida. Que es lo que nos esta impidiendo decir como nos encontramos. Cual es el condimento que haría que tenga un poco mas de gusto nuestra vida diaria.
Las cosas nos dan lo mismo, hacemos lo que tenemos que hacer. Sonreímos sin reír y lagrimamos sin llorar. Nos preguntan como estamos y tan solo atinamos a decir "todo en orden..." sin ningún tipo de emoción, esas palabras solo salen de nosotros sin pensarlas, porque realmente es así; Nada en nuestras vidas esta mal, o por lo menos todavía no identificamos algo que nos haga pensar lo contrario. Por momentos buscamos, desesperadamente, etiquetar nuestra sensación y cometemos el error de volcarnos para el lado de la tristeza, porque creemos que la vida sin motivación es simplemente fría, no encontramos la emoción en las cosas que hacemos, pero por sobre todo, no encontramos la pasión en las cosas que decimos y el hecho de no saber como estamos nos lleva directamente a estar mal, y ahí mismo comenzamos a tener un comportamiento que puede ser clasificado de todas las formas excepto de una: SANO. En vez de sentarnos a pensar realmente que es lo que estamos necesitando o que es lo que nos haría estar mejor, nos decimos a nosotros mismos que esto que sentimos es TRISTEZA y nos deprimimos. Algo casi tan neurótico como cuando pensamos que algo malo nos va a pasar porque no puede ser todo tan perfecto...

Sunday, June 25, 2006

Los caminos y la pruebas superadas

Frente a cualquier situación que nos toca atravesar siempre, sin excepción, tenemos dos caminos a seguir: El fácil o el difícil. Nunca nos falta la opción de elegir, de escoger que es lo que queremos para nosotros y para nuestra vida. Una verdad o una mentira. Sonreír o llorar. Lamentarse o seguir. Aprender o ignorar. Odiar o perdonar. Caminar o parar...
Por comodidad, por miedo o por el simple hecho del "no puedo" muchas veces nos equivocamos y tomamos el camino fácil. Ese que nos hace sentir seguros o escondidos, ese que no nos hace enfrentar la realidad y que nos hace huir de lo que realmente anhelamos. Ese que nos confunde y que nos hace pensar que estamos llegando a conseguir lo que queremos cuando, sin embargo, estamos cada vez más alejados. Ese camino que no hace más que hacernos caminar en círculo, como una rotonda, que nos ubica en el mismo lugar en donde comenzamos y que, tarde o temprano, nos choca con esa realidad de la cual quizás alguna vez quisimos escapar.
Muchas veces, por más de ser concientes, de que este camino no nos lleva a ningún lado, volvemos a elegirlo porque el hecho de enfrentar el camino difícil nos aterra y no nos creemos capaces de superar los obstáculos que trae consigo esa opción. Nos sentimos pequeños ante semejantes retos, para tomar decisiones difíciles, para ceder ciertos estilos de vida, pero sobre todo, nos sentimos pequeños para tan grande madurez.
Sin embargo, puede suceder que un día nos cansemos de tan mediocre elección, y nos damos cuenta de que este camino sencillo, esta manera de obviar la realidad, nos esta haciendo perder el tiempo, y no trae consigo ningún beneficio y empezamos a tratar de revertir la situación, y no puedo negar que seguramente trae consigo tristeza, pero al final es esta opción la que nos hace vivir y es la única manera por la cual podemos cambiar lo que nos hace mal.
Vamos a tener que transitar por muchos obstáculos, vamos a llorar, vamos a protestar, vamos pasar por muchas pruebas que quizás nos hacen retroceder, una y mil veces, hasta que un día las podemos cruzar, pero al fin y al cabo es lo que va a traer consigo la felicidad, porque por cada cosa difícil, complicada o por cada lagrima que derramos logramos una experiencia y un aprendizaje. Esto nos va a haciendo cada vez mas fuertes, cada vez menos frágiles y cada vez mas seguros de nosotros mismos. Y un día, sin darnos cuenta, nos sorprendemos al ver que avanzamos una infinidad, y dejamos atrás a muchos otros que se perdieron en el camino. Y todo lo que nos hizo mal, lo que nos hizo sufrir, o lo que alguna vez nos lastimó, hoy lo miramos desde otra perspectiva y no hacemos más que sonreír y pensar que gracias a esas opciones, hoy soy así. Gracias a eso que viví hoy soy feliz, gracias a eso que aprendí, soy mas fuerte, gracias a eso que me hicieron se que puedo perdonar. Y aprendemos, con toda la seguridad, que la única manera de saber lo que nos gusta o no nos gusta es probar. Y cuando logras superar con estas opciones los problemas o situaciones que nos movilizaban nos damos cuenta de que crecimos y que estamos mejor parados en la vida y eso que nos hizo sufrir lo miramos desde arriba, porque ese problema simplemente después de mucho padecerlo, se volvió chiquito, tan chiquito que es imposible que nos vuelva alcanzar.